7 jun 2016

LAS PIEZAS DE UN ROMPECABEZAS



Fotografía: Ecuador Ama la VidA


Latacunga, ciudad majestuosa, madre de un sinnúmero de personajes heroicos, cuna de hijos trabajadores, comparada a un clásico rompecabezas cuyas piezas vienen a ser cada una de sus legendarias calles, barrios, o esplendorosos sectores.

Una de las piezas que conforman el rompecabezas es el terminal terrestre, es este el sitio perfecto  para emprender un pequeño o largo viaje, es en este sitio donde se derraman lágrimas de despedida o se desprenden sonrisas de nuevas ilusiones, o como no también inevitables emociones por parte de los amantes de su tierra natal.

¡ A Pujilí!, ¡A Quito, A Quito!, ¡A Salcedo!, Son pocos de los gritos que se escuchan en los patios terminal, son gritos que vienen de los controladores o choferes que llaman a la gente a subirse en sus buses, entonces se observa una infinidad de viajeros cada uno con destinos diferentes, unos con cargas livianas, otros con cargas pesadas que pesan así como pesan los problemas de esta vida y también están aquellos que no llevan casi nada, solo llevan la esperanza de llegar con bien al lugar destinado.

Mientras tanto los que llegan de otros lugares, sean propios o ajenos de Latacunga, caminan por la principal avenida; a mano derecha se encuentran con un pequeño lugar recreativo, constituido por canchas de básquet, índor y vóley, aquí se reúnen diferentes equipos a combatir sea por un premio o por el orgullo de vencer al contrincante. Cuando un partido inicia las canchas vienen a ser como un escenario de la vida porque en estas se escuchan gritos de emoción o de decepción, en las canchas se puede ganar o se puede perder, se puede reír o se puede llorar, se puede ganar nuevos amigos o se los puede perder.

Más allá tenemos la estación, un lugar mágico. Es en este sector donde cruza la infinita línea de aquel objeto bullicioso y atractivo el cual va cargado de seres aventureros dispuestos a descubrir los misteriosos lugares de un país de ensueño, al frente de este lugar se encuentran unas de las golosinas más apetecidas de los ecuatorianos, las "Hallullas". ¡Venga caserito!, Venga mi amorcito!, ¡Venga mi primor!, son frases de los vendedores que invitan a las personas a saborear de las delicias que son preparadas con sus manos afanosas y con el ingrediente que nunca debe faltar (amor).

Cuántos ecuatorianos no quisieran vivir en Latacunga para pegarse un saltito a La Estación, aquel lugar donde la vida es más sabrosa